Las primeras imágenes del bebé

La ecografía obstétrica es un momento maravilloso para los padres, ya que por primera vez pueden ver a su hijo. Sin embargo, lo más importante es que este examen entrega una serie de valiosos datos que permiten al médico tratante evaluar el desarrollo y el transcurso del embarazo.

Apenas una mujer sabe que está embarazada, o tiene la sospecha de ello, debe acudir inmediatamente a un centro médico para someterse a una ecografía obstétrica. Para el Dr. Álvaro Sepúlveda, “es importante que se realice lo antes posible, ya que permite determinar la edad gestacional del feto y planificar los exámenes durante el embarazo”.

Si la ecografía se realiza en el primer trimestre del embarazo, la edad gestacional puede calcularse con un margen de error de cuatro a siete días. Después influye la genética y el rango aumenta una semana por trimestre. Una ecografía precoz aclarará muchas dudas en el futuro. “Aunque pesen igual, no es lo mismo un feto de 35 semanas de peso normal que uno de 38 de bajo peso”, ejemplifica el facultativo.

Ecografia

Pese a ser una técnica más antigua, la ecografía obstétrica posee tres ventajas frente al escáner: no emite radiación, no usa medio de contraste y es capaz de captar movimiento. “Hasta el momento, nada supera a este examen como método de control del embarazo”, asegura el Dr. Sepúlveda.

Las ecografías básicas

Si la primera ecografía se practica antes de las diez semanas, el objetivo es confirmar que el embarazo esté desarrollándose dentro del útero, determinar el tiempo de gestación, el número de fetos, verificar que los ovarios estén en condiciones normales y objetivar la vitalidad fetal. El especialista advierte que hay una enfermedad llamada embarazo ectópico, el cual se ubica principalmente en las trompas uterinas y la evolución espontánea es a la ruptura de una de ellas, un cuadro potencialmente grave para la madre si no hay un tratamiento adecuado.

Ecografía

El único requerimiento para realizar una ecografía obstétrica es que la paciente tenga la vejiga vacía. Es un examen simple, indoloro, rápido (no más de treinta minutos) y de resultados inmediatos. Además, no presenta contraindicaciones ni tiene efectos secundarios en la madre o el feto.

El Dr. Sepúlveda sostiene que la ecografía debe repetirse entre la semana 11 y 14, precisando que “junto con confirmar la edad gestacional, se buscan ciertos detalles en el feto que indiquen la posibilidad que sea portador de alguna enfermedad de los cromosomas, como el Síndrome de Down”.

Si todo marcha bien, el siguiente examen debe llevarse a cabo entre la semana 22 y 24.“Esta ecografía es muy importante, porque es la que permite evaluar de mejor forma la anatomía y estructura del feto. La visualización es la mejor, ya que el feto no es tan pequeño para que se escapen detalles ni tan grande para una relación líquido amniótico/feto disminuida”, aclara el doctor. Además, se efectúa una ecografía transvaginal para estudiar la longitud del cuello del útero. En caso de medir menos de lo normal hay un riesgo aumentado para el desarrollo de un parto prematuro y debe establecerse un cronograma especial de seguimiento y manejo para que el embarazo llegue a buen término.

En condiciones óptimas, debe realizarse una última ecografía entre la semana 32 y 34, en la cual se analiza si el feto está en las curvas de normalidad de crecimiento y peso. Aunque no se hayan observado anomalías previas, el médico hace hincapié en que “debe revisarse nuevamente el corazón, ya que las cardiopatías congénitas son una de las malformaciones más frecuentes del recién nacido”.

Una evaluación completa

El Dr. Sepúlveda sostiene que en el feto se buscan anomalías o malformaciones en el cerebro, cerebelo, cuerpo calloso, cara, nariz (presencia de un hueso nasal de tamaño adecuado), labios (para detectar labio leporino), pulmones (que no haya una hernia en el diafragma), corazón, estómago, riñones (que no estén dilatados por alguna obstrucción), cordón umbilical (que tenga sus tres vasos), vejiga, columna vertebral (para detectar la espina bífida), que las extremidades tengan la longitud adecuada y que las piernas estén bien alineadas con los pies, afirmando que en las ecografías se realiza “una revisión acuciosa desde la cabeza hasta la punta de los pies, como si fuera un escáner”.

¿Cómo funciona un ecógrafo?

El dispositivo con el cual se realizan las ecografías obstétricas emplea ultrasonido y su funcionamiento es muy sencillo. El transductor posee un emisor que envía millones de ondas acústicas de alta frecuencia (no audibles por el ser humano) a una gran velocidad, en un rango que varía entre los tres y diez megahertz.

Estos impulsos ultrasónicos rebotan en las distintas estructuras y retornan en forma de eco al receptor del transductor. La información es procesada por el software del ecógrafo y transformada en imagen. El movimiento observado en el monitor se consigue debido a la gran velocidad con la cual se renuevan las imágenes obtenidas.