Tabaquismo, una adicción socialmente aceptada

«Soy un fumador social». Frase típica dicha por la mayoría de los fumadores al ser consultados por su hábito y por los daños que conscientemente se provocan. Y es que en sus mentes, ser un fumador esporádico o «social» es menos dañino que uno habitual, pero lo que la mayoría de ellos ignora es que ambos son adictos a la nicotina y que el mal es casi similar. A modo de ejemplo, un fumador medio, comparado con un no fumador, presenta el doble de probabilidades de morir de cáncer de vejiga o de un ataque cardíaco; tiene una chance cuatro veces mayor de fallecer de cáncer de esófago y una probabilidad 14 veces mayor de morir de cáncer al pulmón, garganta o boca.

Aunque el tabaquismo es un vicio, es muy difícil atacarlo porque socialmente no es catalogado como una conducta impropia, como es el caso del alcoholismo o el consumo de cocaína. Sin embargo, en todos los ejemplos estamos hablando de una drogodependencia, ya que se utiliza una sustancia que provoca placer por un tiempo prolongado. El nivel de placer o cualquier alteración que provoque este consumo genera adicciones en el individuo que pueden llegar a necesitar tratamiento médico.

Dra. Roldán

La médico broncopulmonar del CMQ, Dra. Rosa Roldán, señala que el tabaquismo es una adicción totalmente tratable y el paciente debe tomar conciencia que sí se puede abandonar este mortal vicio.

Como explica la médico broncopulmonar del Centro Médico Quilicura (CMQ), Dra. Rosa Roldán, «el tabaquismo es una drogodependencia a la nicotina -intervenida por factores farmacológicos, sicológicos y sociales- que lleva al consumo reiterado de tabaco y, consecuentemente, a sufrir determinadas enfermedades relacionadas con su consumo». Algunas de las enfermedades causadas por el tabaquismo son angina de pecho e infarto de miocardio, bronquitis crónica, cáncer de boca, laringe, pulmón y esófago, enfermedades vasculares, enfisema, impotencia e infertilidad, osteoporosis, trombosis cerebral, úlcera péptica y todo tipo de enfermedades respiratorias. Todas ellas con una alta posibilidad de ser mortales.

Lo anterior debería llamar nuestra atención, sobre todo teniendo en cuenta que Chile es uno de los países con las cifras de tabaquismo más altas en Latinoamérica. De hecho, según la Encuesta Mundial de Tabaquismo Juvenil realizada por la Organización Mundial de Salud (OMS), los adolescentes chilenos entre los 13 y 15 años son los primeros consumidores de tabaco a nivel mundial, siendo las mujeres mayores consumidoras que los hombres. Actualmente, las víctimas del tabaquismo en Chile superan las 14 mil personas al año, cifra que crece rápidamente y que le significa al Estado perder 117 millones de dólares en tratamientos de cáncer pulmonar.

Tipos de fumadores

Al fumar, ingresan al cuerpo humano sustancias como alquitrán, dióxido de carbono y nicotina, afectando gravemente varios órganos vitales. Un daño causado no sólo en el organismo del fumador, sino también en personas expuestas al humo del tabaco. A qué enfermedades se enfrentan los adictos al tabaco, cómo puede dejarse este vicio y cuáles son los beneficios de dejarlo son algunas de las interrogantes que responderemos en la siguiente nota.

Las consecuencias de fumar tabaco, ya sea en cigarro o pipa, no sólo se aprecian en los fumadores empedernidos de este producto, sino también en los fumadores esporádicos e incluso en los no fumadores que están expuestos por alguna razón al humo del cigarro (fumadores pasivos).

El humo del tabaco contiene varios agentes químicos, pero los tres más peligrosos son el alquitrán, el monóxido de carbono y la nicotina. El primero, mezcla de hidrocarburos, se concentra en los pulmones en forma de una sustancia pegajosa. El monóxido de carbono reduce la cantidad de oxígeno que pueden transportar los glóbulos rojos. Por último, la nicotina es una droga que crea adicción y es absorbida por los pulmones. Además, actúa sobre los sistemas nervioso y cardiovascular.

Rosa Roldán

«No sólo los fumadores empedernidos se ven afectados por el tabaquismo, sino que también los fumadores esporádicos y quienes están junto a ellos mientras fuman», advierte la Dra. Rosa Roldán.

Erróneamente, se tiende a medir a los adictos al tabaco de acuerdo a la frecuencia que muestran en su consum odel producto. No obstante, la Dra. Rosa Roldán señala que éste no es el único cálculo, pues debe considerarse también el tiempo de retención del humo, profundidad de la aspirada y el tipo de tabaco.

La especialista del CMQ explica la existencia de otras categorías aparte de la del fumador, atribuidas a quienes dependen del consumo de nicotina durante la vida diaria. «Existen otros tres estados en los que se encuentran las personas con relación al tabaco: los ex fumadores, personas que se abstienen de fumar por más de un año en forma absoluta; los fumadores pasivos, sujetos que no consumen nicotina pero que están expuestos al humo del tabaco emanado por fumadores cercanos o en ambientes contaminados y, finalmente, están los no fumadores, que son mucho más difíciles de encontrar, pues se trata de personas que nunca han fumado en su vida y que tampoco han sido fumadores pasivos».

Adicción tratable

De acuerdo a la médico broncopulmonar, el tabaquismo «es una patología que, a diferencia de las otras relacionadas con las enfermedades respiratorias, puede abandonarse en gran medida por medio de un trabajo psicológico que puede ser guiado por un profesional del área. Debido a la naturaleza crónica de la enfermedad, el paciente no debe desanimarse cuando sufre una recaída. Contrariamente a lo que pueda pensarse, dicha situación es normal y lo importante es tomar conciencia que se puede dejar de fumar».

Beneficios de abandonar el tabaquismo

  • A los 20 minutos luego de fumar el último cigarro, la frecuencia cardiaca y la presión arterial retornan a sus niveles normales.
  • A las 8 horas, la respiración es más profunda y hay una mejor oxigenación, debido a que se normalizan los niveles de monóxido de carbono y oxígeno.
  • A las 24 horas, disminuye el riesgo de muerte súbita.
  • A los 2 días, se normalizan los sentidos del gusto y del olfato.
  • A los 3 días, se regulariza la función respiratoria.
  • Al mes, aumenta la capacidad física.
  • A los 5 meses, mejora el drenaje bronquial y se reduce el riesgo de infecciones.
  • A los 6 meses, bajan las posibilidades de sufrir catarros y molestias de garganta.
  • Al año, es menor el riesgo de sufrir embolias cerebrales y trombosis. Además, se reducen en un 50% las posibilidades de un infarto.
  • A los 5 años, el riesgo de infarto se iguala al de quienes nunca fueron fumadores. Asimismo, se reducen a la mitad las posibilidades de contraer cáncer pulmonar.
  • A los 10 años, el riesgo de cáncer pulmonar es el mismo del no fumador.
  • La embarazada que deja de fumar permite que su hijo pueda tener el peso y talla que trae previsto y no ser un recién nacido de bajo peso y con mayor riesgo de enfermedades.