Hace cinco años, cuando Quilicura se aprestaba a la celebración de su centenario, un grupo de jóvenes decidió celebrarlo haciendo radio. Ninguno tenía experiencia, tampoco había equipos, ni menos antena para transmitir la señal. Su único capital era la imaginación y ganas de hacer algo novedoso.
Instalaron mesa, micrófonos y parlantes en la Plaza de Armas de la comuna e iniciaron sus transmisiones. Dadas las condiciones, la programación no era muy extensa, solamente saludos y música que acompañaba a los transeúntes, abarcando un radio no mayor que dicha plaza.
Pero había más por hacer. La humorada se transformó en proyecto y decidieron convertirse en una radio de verdad y, en honor a la ocasión que los vio nacer, la llamaron Radio Centenario.
Iniciaron sus transmisiones oficialmente a mitad del año 2000, cuando la Subsecretaría de Telecomunicaciones les otorgó la concesión de una señal de frecuencia modulada (FM) de alcance comunal.
En la actualidad, 49 personas dan forma a su parrilla programática y, al no tener experiencia, todos debieron aprender la doble función de ser locutores y radiocontroladores, según nos cuenta su director, Oscar Suazo. No obstante, pese a no ser profesionales -explica- sienten que se han ganado un espacio de cariño y respeto entre los vecinos y autoridades de la comuna.
Han instalado su antena y oficina en un terreno, cedido en comodato por el municipio, al interior de la Casa del Adulto Mayor. Desde ahí transmiten una vasta gama de programas dirigidos a los adultos, amantes del folclore, dueñas de casa y jóvenes, entre otros.

El municipio, empresas y el público han sido pilares fundamentales en la implementación y mantenimiento de Radio Centenario, cuyo apoyo se refleja en la gratitud de todos quienes integran esta iniciativa.
La variedad se impone
Cumpliendo un fuerte compromiso social, Radio Centenario se ha definido como un espacio que da cabida a todas las manifestaciones, sin discriminación de intereses o edad, mientras estén enmarcadas en un ambiente de respeto. Conviven así programas juveniles, rancheras, religión y rock de los ochenta.
De lunes a viernes, «La Campana» se toma la mañana al ritmo de melodías mexicanas. Desde el mediodía, las dueñas de casa pueden disfrutar «Del Municipio al Recuerdo», espacio que combina música de la nueva ola con información importante del quehacer comunal.
«Sandía Calá» y «Tiempos Buenos» son las alternativas para el público joven, donde tienen un papel importante la música nacional, las bandas emergentes y la discusión de los problemas e inquietudes propias de la adolescencia. Y, haciendo honor a su tradición, cada domingo es posible disfrutar de «Quilicura Tierra Huasa», programa destinado al rescate de las costumbres y el folclore nacional.
Su director comenta que también son una entidad ecuménica, ya que cuentan con programas de corte religioso que han encontrado aquí un espacio de difusión, pero como la no discriminación es la tónica, la radio es compartida tanto por católicos como por miembros de la fe evangélica.
Juntos, este grupo de personas hace gala de un rol comunicador asumido con responsabilidad hacia su público y ellos mismos, brindando un espacio que además cumple un rol integrador, al permitir la convivencia de grupos de edad distintos, con intereses diferentes, pero reunidos por una forma de expresión mediante la cual traspasan los umbrales de cada hogar de Quilicura.

Frente al micrófono y los controles de la radio, los locutores amateurs se transforman en profesionales, que con creatividad y empeño dan forma a su programación.

