Oír nos proporciona una serie de ventajas para desenvolvernos en el medio ambiente. Entre ellas, el sentido de ubicación, de alerta y mantenimiento del equilibrio. El aparato auditivo está compuesto por tres partes: oído externo, medio e interno. El oído externo incluye el oído visible y el conducto auditivo. El oído medio contiene tres huesillos articulados entre sí: martillo, yunque y estribo. Por último, el oído interno está formado por dos estructuras que contienen cámaras llenas de líquido tapizadas por una membrana: el laberinto (que interviene en el equilibrio) y la cóclea (o caracol).
Los seres humanos escuchamos por medio de ondas sonoras. Éstas se introducen a través del oído externo y son conducidas hasta el tímpano, donde chocan y producen vibraciones que atraviesan la cadena de huesillos y la ventana oval hasta llegar al líquido del caracol, el cual está revestido de finos pelos que transforman estas vibraciones en impulsos eléctricos transmitidos hasta el cerebro a lo largo del nervio acústico.
Cuando estas ondas sonoras no llegan al cerebro, nuestra audición se ve interrumpida. En algunos casos, esta pérdida auditiva es una anomalía congénita. Sin embargo, cuando ésta se produce en personas que han experimentado el sentido auditivo produce una alteración en su desempeño habitual, generando un alto nivel de frustración.
Otitis
Esta enfermedad se divide en dos tipos: otitis externa, que generalmente no produce pérdida auditiva, y otitis media, que de no ser bien tratada su consecuencia más grave es la sordera.
Según el otorrinolaringólogo del Centro Médico Quilicura (CMQ), Jorge Zúñiga, la otitis externa u «oído del nadador» es más frecuente en verano y consiste en «la inflamación, en la mayoría de los casos por bacterias, de la piel que recubre el conducto auditivo». La persona afectada se da cuenta al sentir un dolor intenso en la zona. No se suele acompañar de pérdida de audición y, de presentarse, ésta es de poca intensidad.
La otitis media es la inflamación aguda de la mucosa del oído, generalmente como consecuencia del resfrío. Según el Dr. Zúñiga, «algunos de sus síntomas son fiebre (no siempre), dolor de oído (la mayoría de las veces) preferentemente por la noche y, a veces, determina la ruptura del tímpano con salida al exterior de pus y algo de sangre. En niños pequeños, es frecuente el llanto nocturno y durante la alimentación, puesto que al masticar o deglutir se intensifica el dolor». Cuando se extiende por mucho tiempo la secreción o cuando las otitis son muy frecuentes, se recomienda la visita a un especialista.

La otitis se presenta principalmente en los niños. Según cifras médicas, uno de cada tres niños sufrirá más de tres veces este cuadro en sus primeros años de vida.
Sordera Súbita

Aunque no existe un tratamiento único, la sordera súbita va en aumento. Diez nuevos casos por cada cien mil habitantes son diagnosticados al año.
Como lo indica su nombre, la sordera súbita es una pérdida repentina de la audición, que puede ocurrir de un momento a otro o en el plazo de días. Aunque la causa es desconocida, se presume que su origen puede ser inmunológico, vascular, viral o la rotura de las membranas del oído.
La mayoría de las personas que padecen este mal notan la pérdida auditiva al despertarse. Puede estar acompañada por mareos y, a veces, zumbidos en los oídos (tinnitus). Para el Dr. Zúñiga, «si una persona presenta este cuadro debe considerarse una emergencia médica, por lo que debe recurrir a un profesional de inmediato, el cual puede determinar si se trata de una sordera súbita mediante un examen clínico y audiométrico».
Tratamientos, cuidados y prevención de la otitis y la sordera súbita
Otitis
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