La diabetología es una rama de la medicina que trata la diabetes y todos los problemas derivados de la misma, tales como las complicaciones neuropáticas, renales, vasculares, de los ojos, etc. Cada padecimiento es tratado de forma básica, derivándose al especialista correspondiente cuando se presentan mayores problemas. En Chile, es una capacitación que se estudia durante un año, después de haber cursado y aprobado la carrera de medicina.
Hace no muchos años, el número de diabetólogos era bastante escaso. Sin embargo, esta tendencia se ha revertido debido a que la prevalencia de esta enfermedad se ha incrementado con el tiempo.
El médico diabetólogo del Centro Médico Quilicura (CMQ), Vicente Gutiérrez, siempre estuvo motivado por el contacto directo con el paciente, por lo que no dudó en estudiar esta especialidad cuando se le presentó la oportunidad. Con más de quince años dedicados a la medicina -diez de ellos a la diabetología- manifiesta que «ayudar a personas que, a veces, poseen un nivel socio cultural un poco bajo y que no saben lo que es esta enfermedad me llena de satisfacción».
Aparte del CMQ, Vicente Gutiérrez se desempeña en un hospital y en la Asociación de Diabéticos de Chile, atendiendo semanalmente a más de cien pacientes, de los cuales el 95% son diabéticos.
Para el Dr. Gutiérrez, un requisito fundamental para desempeñar esta especialidad es querer trabajar con este tipo de pacientes, de los cuales un 80% tiene por sobre los cincuenta años. «Uno puede tener muchas cualidades, pero si no le gusta trabajar con pacientes diabéticos es difícil realizar una buena labor», afirma.
Un mal sin cura, pero controlable
Antiguamente, la diabetes era una enfermedad mortal, ya que no había tratamiento. La gente que sufría este padecimiento podía morir a los veinte años. No obstante, con el paso del tiempo se elaboraron remedios, entre ellos la insulina, lo que permitió a estas personas vivir un poco más. La vida del paciente diabético se ha extendido a tal punto, que ya no se habla de muerte, sino de los controles a los cuales debe someterse.

Vicente Gutiérrez, médico diabetólogo del CMQ, sostiene que ayudar diariamente a personas que conocen muy poco de la diabetes lo llena de satisfacción.
Según el Dr. Gutiérrez, el mayor avance médico en esta enfermedad es el empleo de la insulina inhalada. De acuerdo al especialista, se termina con el temor del paciente diabético a inyectarse, acotando que «si uno se pone a pensar, no es para nada agradable inyectarse dos o tres veces al día».
La diabetes no se cura. Es un padecimiento que parte y progresa. Es un mal que siempre avanza. El especialista manifiesta que «uno tiene que estar con el paciente desde que es diagnosticado e ir controlándolo para evitar las complicaciones de esta enfermedad. Si el control es bueno, la progresión de la enfermedad es lenta; si el control es malo, se complicará rápidamente, pudiendo derivar en la ceguera o la amputación de una extremidad».
Una de las causas de la diabetes es el factor hereditario. «Habitualmente, la gran mayoría de los paciente presenta un factor genético, por lo que siempre estamos atentos a su familiares y estilos de vida. Cómo están sus hijos, si están gordos o no, si hacen ejercicio, etcétera», señala el médico diabetólogo.
Pese a lo anterior, el aumento de casos de diabetes a nivel mundial no se debe a un factor genético. El Dr. Gutiérrez recalca que los malos hábitos de vida que actualmente lleva la población los condiciona a padecer este mal, por lo que fomenta en la gente el concepto de vida sana, pues la diabetes es una enfermedad que se gatilla por variables como el alcohol, el sedentarismo, el tabaquismo y la obesidad.
Una persona puede nacer predispuesta para sufrir de diabetes. Sin embargo, si se cuida, no bebe alcohol, no engorda, no fuma, realiza actividad física y se alimenta de forma balanceada, este paciente tardíamente llegará a ser un diabético. Cuando lo sea -salvo la ingesta de azúcar- puede llevar a cabo una vida completamente normal.
