Con una rutina diaria que comienza a las ocho de la mañana en el Centro Médico Quilicura, cinco estudiantes de la Escuela de Salud DuocUC están realizando la primera práctica laboral de sus carreras. Durante un período de tres semanas, los jóvenes María Cornejo, Carolina Muñoz y Pablo Díaz, alumnos de Radiodiagnóstico y Radioterapia; y Cristina Guerrero y Patricia Guerra, practicantes de Laboratorio Clínico y Banco de Sangre, tienen la oportunidad de aprender de primera mano el funcionamiento de un centro médico y los secretos de sus carreras.
Y aunque la estadía ha sido súper gratificante, no deja de ser esforzada. De partida, los cinco vienen de comunas lejanas a Quilicura, como Puente Alto, San Miguel, San Joaquín, Ñuñoa y La Florida. Además, al término de la práctica diaria (a las 13:00 horas) tienen que partir volando a clases. Sin embargo, ellos están felices.
«Acá nos han tratado súper bien», comenta Carolina Muñoz. «Ha sido súper entretenido y no nos hemos aburrido nada. Las personas que nos acogieron nos han explicado todo, a diferencia de otros compañeros nuestros que no hacen nada en sus prácticas».

De izq. a der: Pablo Díaz, Carolina Muñoz y María Cornejo.
Ésa es una de las ventajas de hacer la práctica en el Centro Médico Quilicura. Para Pablo Díaz, se aprende todo lo básico para ser técnico. «A mí me habían dicho que uno llegaba sólo a mirar y observar cómo funcionaba un centro médico. Y no fue así. Nos han enseñado más de lo que deberíamos haber aprendido en esta práctica. He aprendido posiciones para sacar una radiografía, cómo tratar al paciente, cómo hay que revelar, qué tipo de película se necesita, etc».
Cada grupo de practicantes cumple una estadía de 75 horas en total, en la cual deben aprender y aplicar lo que en teoría ya tienen asumido. En otras palabras, tienen que demostrar seguridad en el trabajo, reconocer las distintas áreas, conocer las diferencias entre los exámenes, desempeñarse con rapidez y eficiencia, y tener claro el concepto de toma de muestras o de trabajo radiológico.
El futuro de las prácticas
Ambas carreras duran dos años y medio. Es requisito que en cada semestre los alumnos hagan una nueva práctica similar a la que está realizando ahora. Eso, considerando que la del último semestre de estudio corresponde al internado. En tanto, después de este grupo de alumnos, el Centro Médico Quilicura recibirá dos grupos más de practicantes de estas carreras en lo que queda del año.
Una de las claves para cumplir con estos objetivos es el trato que los practicantes reciben de sus supervisores, el cual, para la estudiante de Laboratorio Clínico, Cristina Guerrero, ha sido excelente. «La persona que está a cargo de nosotros nos facilita las cosas. Y eso que a nosotros nos habían dicho que era complicada. Siempre nos metían harto susto, que las cosas iban a ser difíciles, que íbamos a sacar la basura poco menos, pero ha sido todo lo contrario. Eso ayuda harto».
¿Y qué han sacado en limpio de estas semanas que llevan acá?
María Cornejo: Para mí es importante el contacto con las personas, aprender a hacer bien lo que vamos a desempeñar más adelante. Son personas que vienen con enfermedades, llegan bien tímidos, vulnerables, entonces es importante que ellos se sientan acogidos acá por nosotros, que reciban un trato humano.
¿Hay algo que les haya costado especialmente?
Cristina Guerrero: Ha sido igual complicado, porque hay algunos pacientes que vienen a tomarse algunos exámenes en especial, como el VIH, entonces uno se relaciona bien con ellos y después sabe la noticia. Eso cuesta. Pero también se adquiere mayor seguridad.

De izq. a der: Patricia Guerra y Cristina Guerrero tomando muestras de sangre.
