
Parte de New Orleans antes y después del paso de Katrina.
Decir que el huracán Katrina y sus efectos son parte del pasado en un grave error. Aunque en la memoria colectiva quedaron las imágenes de una tormenta infernal que arrasó los estados de Florida, Louisiana, Mississippi y Alabama (al sur de Estados Unidos), que obligó a evacuar a más de un millón de personas y dejó una estela de destrucción que aún no puede ser determinada, en los sitios devastados ha comenzado un nuevo calvario: la lucha contra las enfermedades.
Los sobrevivientes de las ciudades afectadas se encuentran a merced una gran cantidad de enfermedades, puesto que no cuentan con agua potable, electricidad, comida ni medicamentos. Además, deben convivir con el macabro paisaje de ver cadáveres flotando por calles inundadas.
Amenazas por montones
En una ciudad inundada, el agua estancada y contaminada es un terreno ideal para la proliferación y propagación de mosquitos, los cuales, mediante una picadura, pueden transmitir el virus del Nilo Occidental.
Esta enfermedad, que afecta el sistema nervioso central y es potencialmente letal, ocurre en Estados Unidos durante los meses de verano y, teniendo en cuenta la situación actual, es muy probable que su efecto sea mayor al de un año promedio.
La leptospirosis (enfermedad febril aguda) puede contraerse a través de las aguas contaminadas por la orina animal y puede ser mortal cuando compromete el hígado, riñones o sistema nervioso. Por su parte, los animales desplazados de su zona natural por el huracán y que deambulan por la ciudad pueden ser portadores de rabia.
Los niveles de bacterias coliformes y Escherichia coli son altamente peligrosos en las zonas devastadas. Las personas que están en permanente contacto con el agua contaminada tienen un alto riesgo de contraer cólera, tifus, Hepatitis A y varios tipos de enfermedades diarreicas y gastrointestinales.
Un simple corte, herida o rasguño puede ser fatal. Si la piel dañada hace contacto con el agua contaminada hay un alto riesgo de morir por Vibrio vulnificus. De hecho, cinco personas murieron por esta causa.
La salud mental también puede verse afectada, pues la tensión, la depresión y los traumas emocionales son estados comunes entre los sobrevivientes de un desastre como éste.
Desastre hospitalario
Los números de Katrina
- 4 años. El período que tuvo el gobierno de George W. Bush para preparse.
- 10 mil. La cantidad de víctimas fatales proyectada.
- 25 mil. Los refugiados en el Estadio Superdome.
- 235 mil. Los kilómetros cuadrados afectados.
- 1 millón. Los evacuados.
- 300 mil millones de dólares. El costo monetario.
La población ni siquiera puede recurrir a los hospitales, puesto que la mayoría están cerrados. Los recintos asistenciales que aún funcionan lo hacen al tope de su capacidad y su personal debe lucha diariamente contra la falta de agua potable y el escaso suministro eléctrico.
Los generadores de emergencia no alcanzan a cubrir todo el requerimiento energético de un hospital. Por ende, se ha tenido que suprimir el uso de scánners, aires acondicionados y aparatos de rayos x. Los ventiladores mecánicos han sido reemplazados por personas que se turnan para ventilar manualmente a los pacientes que lo requieren.
Con el cierre de los laboratorios no se practican exámenes de ningún tipo. El personal médico debe aplicar todo su conocimiento y experiencia para determinar en cada paciente qué enfermedad tiene y la gravedad de ésta.
Las autoridades temen que el desabastecimiento medicinal se prolongue por meses, lo cual es demasiado tiempo para pacientes crónicos, como diabéticos o enfermos del corazón, que dependen de sus remedios para seguir viviendo.

Con los recintos asistenciales cerrados y una ciudad inundada, el estadio Superdome de Louisiana se convirtió en un improvisado hospital.
