El Tecnólogo Médico

Para realizar bien los exámenes requeridos por los médicos, el encargado debe estar capacitado para enfrentar cualquier eventualidad. Y ese profesional es el tecnólogo médico.

Mucha gente tiende a pensar que tomar un examen es tan simple como sacar una foto. Un par de instrucciones, apretar un botón y listo, examen terminado. Sin embargo, la realidad es bien distinta porque la labor del tecnólogo médico, la persona que está detrás de la máquina, es un eslabón vital en la relación médico-paciente.

«Somos profesionales intermedios entre el enfermo y el diagnóstico», explica Juan Carlos Tapia, tecnólogo del Centro Médico Quilicura (CMQ). «El médico es el director de orquesta y nosotros somos los que ejecutamos las partituras que él nos tira. Así que yo tengo que tocar bien el instrumento para que el diagnóstico sea lo más certero posible».

Tecnólogo Médico

Así trabaja el tecnólogo en el escáner: examinando y editando las imágenes del paciente para que el médico las analice y entregue su diagnóstico.

Y estas partituras son los exámenes que los pacientes se realizan, ya sea un escáner, una densitometría, rayos X o el tratamiento de una muestra de sangre. En otras palabras, todo lo que significa examen es campo de trabajo del tecnólogo médico. Por eso es importante que este profesional sea capaz de interpretar eficazmente las instrucciones del médico, ya que el principal beneficiado siempre será el paciente.

La tecnología médica es una carrera universitaria que se imparte en once instituciones de educación superior en Chile. Tiene especializaciones en varios campos, entre los que se cuentan radiología, oftalmología y otorrinolaringología, hematología y banco de sangre, laboratorio clínico y técnica histológica.

¿Cómo debe ser un tecnólogo médico?

Según el perfil general de carrera que entregan las universidades donde se enseña, el tecnólogo debe ser un profesional responsable, con intereses científicos, formación ética y salud compatible para el trabajo en laboratorio.

A estas características, Juan Carlos Tapia agrega el tener mucha voluntad, iniciativa y generosidad. El desafío es estar al día. Involucrarse en el trabajo, meterse en el diagnóstico del paciente, entregar todo lo que uno sabe. No basta decir que uno sólo toma radiografías y no sabe nada más. Si no sé más, tengo que aprender. Y generoso, porque si sabes mucho y no quieres enseñar vas a morir solo. Yo quiero que mis discípulos me superen y que sean mejores que yo. El tecnólogo médico tiene que ser así, tiene que compartir el conocimiento.

¿Entonces no cualquier persona está capacitada para manejar un escáner, por ejemplo?

La radioterapia y la medicina nuclear son campos súper amplios. Por eso, esto no lo puede manejar cualquier persona. Te pueden enseñar a apretar los botones, pero no a saber qué hacer para que sirva el examen. Qué hago yo, cómo actúo, si le pongo contraste, no le pongo, le hago corte arriba, lo pongo boca abajo. No hay receta posible, no es «échele un huevito, revuélvalo y listo».

En este sentido, hoy existe un cuestionamiento porque mucha gente maneja equipos de rayos sin tener la formación adecuada. La ley señala que para manejar equipos de radiación ionizante una persona solamente debe poseer cuarto medio y un curso de protección radiológica en la Comisión Chilena de Energía Nuclear.

«Pero eso no es suficiente porque esta labor no es cómo tomar una foto del caballo de la Plaza de Armas, acá hay una persona de por medio que merece la mejor atención posible», precisa Tapia.

Tecnólogo Médico

Así trabaja el tecnólogo en el escáner: examinando y editando las imágenes del paciente para que el médico las analice y entregue su diagnóstico.