
Los niños se divierten, pero ¿están seguros del sol?.
El sol es beneficioso para la salud porque ayuda a la síntesis de la vitamina D, micronutriente esencial para el fortalecimiento de nuestros huesos. Sin embargo, cuando se toma en exceso y sin la protección adecuada, podemos estar dañando en forma irremediable nuestra piel, dando paso al envejecimiento prematuro, manchas y enfermedades como el cáncer a la piel, producto de las continuas quemaduras solares.
Este efecto nocivo del sol ocurre porque al disminuir la capa de ozono, fenómeno que se acrecienta con el paso del tiempo, suben los niveles de radiación ultravioleta (UV) que alcanzan la tierra, los cuales son muy dañinos para la epidermis de las personas, aumentando la posibilidad de quemaduras y el daño sistemático de la piel.
Consejos para prevenir el daño solar
- Evitar la exposición solar directa entre las 10:00 y las 15:00 hrs. (por la mayor intensidad de los rayos UV) y buscar un lugar con sombra.
- No exponer al sol a bebés y niños pequeños.
- Utilizar protector solar con factor de protección 15 o mayor según el tipo de piel.
- Usar sombreros con ala ancha (o gorras con visera) y ropa de colores oscuros, además de lentes de calidad con protección ultravioleta.
- Tomar medidas de protección ante el sol previene el cáncer de piel.
Por eso, el mejor antídoto para evitar todos los problemas que el sol acarrea es no exponerse en exceso, ya que lucir un bonito bronceado ya no es sinónimo de buena salud, sino tomarlo de manera gradual, moderada y con una protección adecuada, a través de bloqueadores solares o filtros y el uso de sombreros de ala ancha o gorras con visera, además de ropa de colores oscuros cuando nos encontremos al aire libre, ya que éstos impiden en parte la penetración de los rayos UV al cuerpo. También es necesario utilizar lentes con protección UV para proteger los ojos y los párpados.
Si bien los dermatólogos recomiendan que durante todo el año se debieran usar las lociones o cremas que actúan como protectores solares, pues los rayos UV siempre están presentes, es en los meses de más calor cuando se hacen estrictamente necesarios. Las pieles que son más claras son las más expuestas y sensibles a las quemaduras solares por lo que deben utilizar un factor de protección solar superior al 30 y, por el contrario, las más oscuras pueden utilizar un factor menor como el 15. Lo importante es aplicar estos bloqueadores veinte minutos antes de la exposición al sol sobre toda la superficie del cuerpo, incluyendo partes delicadas como orejas, labios, cuello y la calva y repetir el procedimiento cada dos horas o luego de un baño o de transpirar excesivamente.
En el caso de los niños, el cuidado debe extremarse. Antes de los seis meses los bebés no deben ser expuestos al sol y, después de esa edad, se puede ocupar en ellos un protector solar factor 50. Cuando son más grandes, los niños deben salir al aire libre siempre con gorro o visera y ropa de preferencia oscura para evitar insolaciones, dolores de cabeza, fiebre y vómitos.
Por otro lado, el horario más peligroso para tomar sol es entre las 10 de la mañana y las 3 de la tarde. Durante este período, la sombra que proyecta el cuerpo es más corta que la altura y es también cuando el nivel de radiación UV es mayor, más agresivo y cancerígeno. Por todo esto, se hace necesario tomar conciencia que el daño solar es acumulativo e irreversible y que depende de cada uno prevenir consecuencias futuras como el cáncer a la piel, una enfermedad que se ha incrementado peligrosamente entre la gente joven en los últimos años.

Lo bloqueadores son importantes para el cuidado de la piel.
