Quilicuranos de tomo y lomo
La familia compuesta por Vicente Briceño (78 años) y Teresa Villegas (72 años) es de aquellas que aún conserva en la retina esa Quilicura de antaño, que se dividía en fundos, pero se muestran felices por los avances de la comuna y del Centro Médico.
«Para nosotros ha sido excelente, muy buena la atención. No tenemos nada que decir, siempre hemos sido bien atendidos. Da confianza tenerlo cerca, nos atienden rápido y siempre hay un médico».
De generación en generación
La familia de Margarita Oliva (61 años) vive desde hace 28 años en la comuna y fue ella quien recomendó a su hija, Mónica Baeza (38 años), que visitara el Centro Médico Quilicura, quien así también trae a sus dos hijos: Daniel y Katherine.
«Encontramos que la atención está cada día mejor, porque ahora está mucho más avanzado, más grande en cuanto a infraestructura y hay muchos más médicos. El hecho de que progrese no nos llama la atención. Todos los médicos son buenos».
Una mujer de vocación
Para la profesora básica Ramona Morales (52 años) ejercer la educación es su gran orgullo. Reside desde hace 25 años en Quilicura y actualmente vive con su hijo Raúl Toro (18 años) y su padre, Raúl Morales (76 años).
«Estoy contentísima por lo que ha llegado a ser el Centro Médico. He hecho uso de todos sus adelantos. Hace poco me tomaron exámenes con sus equipos nuevos: una mamografía y una ecotomografía y ahí se ve el crecimiento».
Una atención personalizada
La empresaria de gas Carmen Berríos (55 años) no cambia por nada su comuna. Se radicó en Quilicura el año 1967. Fue una de las primeras pacientes del Centro Médico Quilicura y lo ha visto crecer en estos 10 años de historia.
«Ver crecer el Centro Médico es bueno, ya que tiene de todo, así ya no se tiene que ir afuera. Su atención es personalizada, a pesar de que ahora va mucha más gente. Hay confianza porque nos conocemos hace años. Eso es lo que marca la diferencia».
