Déficit atencional: Con la etiqueta de «niño problema»

«Lo importante es que haya un compromiso afectivo con estos niños porque son muy movibles y, de alguna manera, la sociedad los deja por ser muy molestosos», señala la sicóloga Maricel Poblete.

Maricel Poblete

Maricel Poblete, sicóloga del Liceo Los Dominicos, colegio San Javier, Centro Médico Quilicura y docente de la Universidad de Santiago.

Extremadamente inquietos, con dificultades para concentrarse, incapaces de terminar las tareas que comienzan, propensos a sufrir accidentes... son los llamados «niños problema», quienes ponen a prueba la paciencia de padres y profesores. Estas características evidencian la existencia del síndrome de déficit atencional, un trastorno cada vez más frecuente en nuestro país.

El déficit atencional es un cuadro de inmadurez neurológica que se define como un trastorno de la conducta caracterizado por dificultades en la atención y concentración, así como impulsividad e hiperactividad, generalmente, asociadas a un mal rendimiento en el colegio.

Este síndrome se presenta de dos maneras: con hiperactiviólad y sin ella. En el primer caso, que es el más frecuente, el niño es excesivamente inquieto, va de un lugar a otro y se expone al peligro. Además se enoja con facilidad, no termina lo que empieza y molesta a los demás niños. En cambio; el niño que presenta un déficit atencional sin hiperactividad está desatento pero no hay movilidad motora. Son aquellos niños que tienen asociado otro tipo de trastornos que pueden ser siquiátricos.

Según la sicóloga Maricel Poblete, los profesores juegan un papel importante en el desarrollo positivo de estos niños. «Los profesores deben hacerse cargo de aquellos niños que son especiales, deben integrarlos y aceptarlos en su diversidad. Estos niños son completamente normales, pero la dificultad está en que son demasiado movibles, inquietos y muchas veces pueden llegar a ser manipuladores. Los profesores muchas veces no conocen el trastorno y etiquetan a los alumnos como demasiado inquietos cuando en realidad tienen déficit atencional».

Por otra parte, la especialista señala que es fundamental el apoyo familiar. «El gran consejo que le doy a la familia es que tengan tolerancia, aceptación, amor y mucha paciencia. Lo importante es que haya un compromiso afectivo porque estos son chicos muy movibles y la sociedad de alguna manera los deja de lado porque son muy molestosos».

«Como estos niños tienen dificultades para seguir instrucciones -continúa la sicóloga- el profesor debe ir supervisando que la actividad se vaya realizando. Esto implica una atención más personalizada. Además se debe aplicar el refuerzo positivo, el refuerzo verbal, los elogios, lo que es muy importante porque ellos saben que no siempre les resultan las cosas».

Otra recomendación práctica es canalizar adecuadamente sus rasgos positivos. «Son muy creativos y tienen mucha imaginación, por eso es bueno canalizarlos hacia el área artística, pero también hay niños que son muy buenos para las matemáticas, muy buenos para el lenguaje, etcétera».

«El déficit atencional -puntualiza la especialista- hoy en día se evidencia más porque los niños han evolucionado, son más inquietos, más distraídos y no prestan atención a aquello que no les conmueve, que no les motiva, por lo tanto se desajustan. Por ello es necesario hacer un cambio a nivel pedagógico haciendo más entretenida su formación».